Skip to main content
blog

Mi punto de inflexión

“La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”

Mahatma Gandhi.

Coherencia.

Entender esto, fue construir el primer escalón, encontrar ,el por qué, a mi conflicto interno.

No estaba alineada, en mi interior había emociones que ocultaba por miedo a cómo podían ser interpretadas.

Aún recuerdo el momento en que me di cuenta.

Mi hija, estaba de pie al lado de mi perra y al mirarlas entendí, que ella, seguía un patrón de conducta basado en lo que yo proyectaba desde mi interior, no en lo que le decía. Estaba conectada a su instinto más primario, libre de interpretaciones y juicios. Igual que cuando le das una orden a un animal, tienes que sentirla al acompañarla de la parte verbal. Sólo la palabra sin la energía no les llega.

Fue un punto de inflexión tras dos años de niebla.

Ese momento me dejó claro que necesitaba ayuda.

Me decidí por una terapeuta integral, con mi terapeuta, pusimos algunos puntos de partida y llegamos a una serie de acuerdos.

Nuestra búsqueda  era la serenidad.

El ritmo tenía que ser integrativo.

La humildad y la honestidad, debían ser las compañeras del proceso.

Tuvimos que redefinir los conceptos más elementales, como la fuerza y el amor.

Y puse en práctica esta idea:

El entorno no es más que el reflejo de uno mismo.

“La ley del espejo”

Asumí la responsabilidad de todo lo que me pasaba y de todo lo que me rodeaba. Desde las cosas, las personas y las relaciones, ese fue el primer paso para tomar las riendas de mi camino, con la conciencia como compañera.

Abrí las puertas a disfrutar de la maternidad evolutiva, en la que mi desarrollo personal iba de la mano del desarrollo de mi hija.

En armonía.

×